De qué hablamos
Un servidor es un ordenador que no usa nadie directamente y del que dependen todos: guarda los ficheros compartidos, ejecuta el programa de gestión o su base de datos, y decide quién puede entrar y a qué. Puede ser una máquina en un armario de la oficina, varias máquinas virtuales dentro de una sola, o un servidor alquilado en la nube.
No hay que confundirlo con un NAS, que es un disco en red: sirve para compartir y copiar ficheros, y a muchas empresas pequeñas les basta. Cuando hay un programa de gestión que necesita su servidor, o hay que controlar usuarios y permisos con detalle, el NAS se queda corto.
Cuándo se plantea
Cuando el servidor tiene tantos años que el fabricante ya no da recambios ni actualizaciones; cuando va lento o se queda sin espacio; cuando el programa de gestión exige una versión más nueva; cuando se quiere trabajar desde fuera; o cuando toca decidir si se compra otro o se lleva a la nube.
Qué incluye un servicio bien planteado
- El dimensionado: para qué se va a usar y con cuántos usuarios, sin comprar de más ni de menos.
- La virtualización, cuando hay varios servicios: varias máquinas virtuales en un equipo físico, más fáciles de copiar y de mover.
- La migración de datos, usuarios y programas desde el servidor viejo, con una fecha de cambio.
- La protección: discos redundantes, alimentación ininterrumpida y, sobre todo, copias fuera de la máquina.
- El acceso remoto seguro para quien trabaja fuera.
- El mantenimiento posterior: actualizaciones y vigilancia.
Qué mueve el precio
- El equipo: potencia, discos y garantía del fabricante.
- Las licencias del sistema y de acceso de los usuarios.
- La migración: cuántos datos y cuántos programas hay que mover.
- La copia de seguridad y la alimentación ininterrumpida, que a menudo se olvidan en el primer presupuesto.
- Comprar, renting o nube: una inversión de una vez frente a una cuota.
Cuánto cuesta
No damos cifras. El precio depende del equipo, de las licencias y, sobre todo, del trabajo de migración, y sale de la propuesta de la empresa informática después de ver qué hay hoy. Pide las tres partidas por separado, y que el presupuesto diga cómo quedan las copias.
Errores que salen caros
- Comprar el servidor antes de preguntarse si hace falta: a veces la respuesta es un NAS, y a veces la nube.
- Confiar en los discos redundantes como copia: protegen de un disco roto, no de un borrado ni de un virus.
- Dejar el servidor viejo «por si acaso» sin actualizar y conectado a la red.
Qué te tiene que quedar por escrito
- Las características del equipo y la garantía del fabricante.
- Qué licencias se compran y a nombre de quién.
- Qué se migra y qué día se hace el cambio.
- Cómo y dónde se copian los datos, y quién comprueba que la copia sirve.
Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- Qué hace hoy el servidor: ficheros, programa de gestión, usuarios.
- Cuántos años tiene y qué problemas da.
- Cuántas personas trabajan contra él y si alguna lo hace desde fuera.
- Qué programas dependen de él y quién los mantiene.