De qué hablamos
Migrar a la nube es mover a los centros de datos de un proveedor lo que hoy está en máquinas de la empresa: el correo, los ficheros compartidos, las aplicaciones o los propios servidores. No es una sola cosa. Hay tres formas, y lo normal es combinarlas:
- Cambiar a un servicio que ya es nube: el correo y los ficheros a una suite como Microsoft 365, el programa de gestión a su versión en línea.
- Trasladar el servidor tal cual a una máquina virtual alquilada: lo mismo que había, en otro sitio.
- Dejar algo en la oficina, porque hay programas o máquinas que lo necesitan cerca. Es el modelo híbrido.
Cuándo se plantea
Cuando el servidor está al final de su vida y hay que decidir si se compra otro; cuando la gente trabaja desde varios sitios y el servidor de la oficina es un estorbo; cuando se abre una segunda sede; cuando se quiere dejar de depender de un cuarto con una máquina y un aire acondicionado; o después de un incidente que ha dejado la oficina sin sistemas.
Qué incluye un servicio bien planteado
- El inventario: qué hay, qué se usa de verdad y qué se puede jubilar en vez de migrar.
- La decisión por cada pieza: a un servicio, a una máquina virtual o se queda.
- La conexión: sin una línea a internet suficiente y con respaldo, la nube es un problema nuevo.
- La migración de datos con una fecha de corte y un plan de vuelta atrás.
- Usuarios y permisos: quién entra a qué, con doble factor.
- Copia de seguridad de lo que queda en la nube, y quién la administra después.
Qué mueve el precio
- El volumen de datos y el número de usuarios.
- Cuántas aplicaciones hay que mover y si tienen versión en la nube.
- La cuota mensual del proveedor de nube, que sustituye a la compra del servidor.
- El trabajo de migración, que es una partida de una sola vez.
- La mejora de la conexión, si hace falta.
Cuánto cuesta
Hay dos costes y conviene no mezclarlos: el proyecto de migración, que se paga una vez, y la cuota de lo que queda en la nube, que se paga siempre. No damos cifras de ninguno: salen de la propuesta de la empresa informática. Pide una estimación de la cuota mensual a un año vista, no solo el precio de arranque.
Errores que salen caros
- Migrar todo sin limpiar: se paga cada mes por guardar lo que nadie usa.
- No comprobar la conexión de la oficina antes de depender de ella.
- Dar por hecho que la nube ya está copiada: el proveedor cuida de su infraestructura, no de tus borrados.
- No prever la salida: cómo se recuperan los datos si se cambia de proveedor.
Qué te tiene que quedar por escrito
- Qué se migra, qué se queda y qué se elimina.
- La fecha del cambio y el plan si algo falla ese día.
- A nombre de quién están las cuentas de la nube (de la empresa cliente).
- Dónde se alojan los datos y cómo se copian.
- La cuota prevista y de qué depende que suba.
Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- Qué hay en el servidor actual y qué programas dependen de él.
- Cuántas personas y desde cuántos sitios trabajan.
- Qué conexión a internet tiene cada sede.
- Qué te empuja a migrar: el servidor viejo, el teletrabajo, una sede nueva.